Me desvelaste en la noche con tu disparo de luz
me senté a mirarte desde mis escondites mas secretos
toqué con algo que parecía sueño el verdadero rojo fluorescente,
desde las entrañas de la tierra te hablé. Me escondí en ella
Urgaste dentro de mi piel mas desnuda, te asustaste.
el cartílago dejó de pertencerle al músculo
lo masticaste sin gracia
Me azoté contra tus ojos escuálidos
me soltaste por más de un movimiento del sol
salté a la cuerda de tu silencio
perdí el equilibrio antes de creerme capaz de hacerlo
reaccionaste. Agarraste
Me trajiste de vuelta a tu nicho de polillas
carcomieron mis labios de lana
tu abrazo las alejó
me regresaste a la realidad justo al salir de la tuya
Me metí muy dentro de mi
a pasos divisé mi alma, vacile su cuerpo engreído
no se acercó lo suficiente como para desligar mi eterna pesadilla
Sigo viva, sin sentir mi sangre correr por mi cuerpo
retrocedo, me retengo, me abstengo de tu piel
para que me la regales nuevamente sin presiones
Sigo viva, más distraída y retraída
junto a tu pelo, sin ser capaz de abandonarlo
Me rellenas como engrudo mal mezclado
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